
Increíble. Simplemente increíble. Mi vida es simplemente increíble. Cada día que pasa, una novela más pasa publicar y quien sabe: llenarme de dinero en este mundo de hoy. Y si esto era duro para mi, ni vale contar en el amor. Yo y mis malditos problemas amorosos. ¿Por qué carajo acepte aquella vez, si al final, parecía una cárcel de un cruel destino que no llevaba al amor, sino al odio, rencor y miedo a volver a amar? Maldita sea. Maldita sea. ¡Maldita sea! ¿Por qué? Al principio lo quería, después él lo rechazó y se fue con otra, y ahora vuelve para pedirme esto? No lo culpo, lo quiero pero no justamente como antes y de la misma manera o eso creería. No supe exactamente cuando me metí en este tipo de situación pero no me agrada ni en lo más mínimo. Necesito ser feliz aunque se que es algo a ganarse con demasiados obstáculos conste a que yo pongo a los demás antes y no miento. Ante una declaración, odio rechazar. No me preocupa ya si me rechazan pero si, si yo realizo la acción. Y aquí estoy yo, en una noche fría de lluvia a la perfecta combinación de mis ojos. Extraña y con culpa. Estúpida. Y además de todo, lo peor aún: no se que decir al respecto de mi y mis defectos. Como persona cambie demasiado y lo puedo comprobar sencillamente aunque no ahora. Ahora lo que necesito se fue con el viento y los sentimientos cuando vacié mi corazón hace mucho tiempo atrás. Vacié a mi corazón del amor a un hombre, del amor mismo pero no de la amistad y mi refugio es ella misma. Amistad. Eso es lo que cabe en mi cabeza. El amor, de él es tema tabú. No quiero. Tengo miedo. Y aquello me retiene a parte de la vida. Con solo trece año, no quiero saber ni lo que se siente parir, y mucho menos el placer por miedo a que el hombre que alguna vez sea mío se valla y me deje por ser solo un objeto. No quiero. No quiero y no puedo hacer más que obedecer a ese retenimiento. Y decir que quiero saber qué es el amor. Pero no: quiero ser fuerte a la vez y muchas otras cosas más. Ya mi vida no depende de ese traicionero sentimiento de la que una vez, o incluso más, fui presa como en el dicho de que la curiosidad mató al gato. No otra vez. No, no y ¡No! Y así me siento hoy, con esta carga. Y quien sabe mañana qué carajo pasará. No puedo darme atrás así como así pero tampoco aceptar algo por ser altruista, ¿o sí? No quiero lastimar luego a la gente por eso. No quiero ser infiel. No quiero dar el paso de la infidelidad a mi vida, a mi corazón y al de los demás. Por eso mismo, me rehúso de aceptar tal petición. Y lo peor es que de mi corazón enfermó. Sí, enfermó. Y de tal manera que, ni yo lo esperaba, hice prometerme no aceptar ninguna si quiero mis metas a favor. Y más si incluye a mis seres queridos.
Hermoso blogg!! :D aca tenes el mio asi me seguis y chusmeas :D
ResponderEliminar